NUEVAS ATRACCIONES

Descubre los atractivos del Antiguo Parque de Atracciones de Artxanda en su estado actual. Visita el parque a través de 10 nuevas atracciones, surgidas de forma espontánea, que marcan un recorrido físico y simbólico.

Un refugio de inquietante oscuridad al que acceder por una escalera de hierro. Quien se atreve a entrar, al poco tiempo descubre que no está a solas. La poca luz de su interior permite ver ciertas sombras revoloteando. Apariciones que acechan. Aleteos que sobrevuelan. Son los peligritos.

La Guarida de los Peligritos es la mutación natural de lo que fue La Casa Encantada. Una pequeña edificación diseñada por los arquitectos del parque con la oscuridad como aliada para generar un miedo enlatado. En todos los países y épocas, se ha asustado siempre a la infancia con los demonios indígenas respectivos. El placer del terror como una forma de huir de la cotidianidad.

Una aeronave con una misión clara: contener el pasado y el presente del planeta tierra. Entre sus reliquias cuentan con un huevo enorme que incuban con esmero entre helechos, a la espera de que la criatura despierte.

Este vehículo del futuro fue una de las cafeterías más activas del parque. Contaba con un servicio de self service y una terraza. El consumo, como en las grandes superficies de entretenimiento contemporáneas, era fundamental en el parque. La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano determinando la vida individual y social para transformarse en artificio al servicio del imperio de la seducción y de la obsolescencia. El consumo se convierte, por tanto, en un sustento económico y de lo ilusorio.

Las fantasías se fueron volando. Las ilusiones hicieron sus maletas de colores fluorescentes y los grandes sueños, cabizbajos, han huido dejando tras de si el caos. El caos perezoso y dormilón no madruga ni es muy ordenado, se deja crecer la barba hasta que se la recorta para no tropezarse con ella.

La casa de las fantasías fue el apacible hogar de una blancanieves y enanitos de tela y espumillón. La utopía alienante de ese mundo de fantasía al que huir, se ha roto en mil pedazos. El microcosmos social, la perfecta y espectacular escenificación de la realidad que representan los parques de entretenimiento, ha desaparecido entre la herrumbre y la maleza.

Un informático asustado por el frenesí del siglo XXI, por el vértigo espasmódico de señales que se encienden y se apagan, por el gesto neurótico y ansioso del zapping o por la exigencia inmediata del mail, ha decidido refugiarse en un laberinto de elementos de la sociedad del siglo XX. En un ansia fetichista y desesperada de detener la vida recopila aparatos extraños. Marquesinas de autobús, una cabina de teléfono, neumáticos, camiones, maquinaria inservible…

Los huecos dejados por la noria, la montaña rusa, los autos de choque y otras atracciones desmanteladas dejan espacio para otros usos del parque como almacén de materiales de diversos departamentos de la Diputación Foral de Bizkaia, escenario de un videoclip, lugar de entrenamiento de la sección canina de la Ertzantza o inspiración de proyectos de arte.

Las atracciones del parque fueron desmontadas tras el cierre y vendidas al mejor postor. Algunas de las atracciones restantes decidieron quedarse. Se juntaron y generaron su propia República con un Parlamento donde tomar decisiones sobre su nueva condición de atracción espontánea. Alguna de ella, aunque pálida y estropeada, sigue viviendo de la ilusión de los aplausos y como una diva que no quiere admitir su decadencia, se pasea con unos trajes raídos que siente como lujosos.

En su tiempo, el anfiteatro del parque fue un lugar central del parque, de acceso directo desde la entrada principal. Un escenario que ha contado con la actuación de grupos tan dispares como Barón Rojo, Radio Futura, Leif Garret, Mocedades o Torrebruno. El anfiteatro de asientos azules, como las pirámides anaranjadas o los edificios recios de hormigón, muestran un lugar de una arquitectura de principios de los setenta con una fuerte carga simbólica que se mantiene hoy en día.

La rana común está harta del protagonismo del sapo que al ser besado se convierte en príncipe. El sapo es admirado sólo por lo que puede llegar a ser aunque la mayoría de ellos nunca superan su forma anfibia. Así que las ranas del parque han conquistado la piscina y tras una eficaz campaña política se han erigido como un colectivo de presidentas de la República.

El paso del tiempo incita a que zarzas y plantas pensadas para la decoración, crezcan ahora con libertad y se hagan con el lugar. Ranas, sapos parteros, peces de colores, gatos, golondrinas, helechos, robles, pinos, hortensias que van ocupando su sitio.

Cuenta la leyenda que el verdadero causante de la situación actual del parque es el cuadro que un dibujante regaló a una capitana de barco. Ella se deshizo del mismo en el parque y el cuadro despechado empezó a alterar su propia imagen y la del parque, convirtiendo un paisaje idílico en un lugar destruido y abandonado. Todavía se puede ver el cuadro en un entorno que se ha transformado pareciéndose al barco con el que la imagen siempre soñó, pero entre zarzas y olvido.

Cerca de la piscina, otra cafetería con los vestuarios, las taquillas y las duchas. Otro lugar que remite al cierre del parque. El difícil acceso al parque, el precio excesivo de las atracciones, un microclima protagonizado por un fuerte viento, no haber llegado al millón de visitas anuales programadas… fueron razones que llevaron a la Diputación Foral de Bizkaia a cerrar el parque definitivamente en 1990.

Cuando se cerró el parque, los animales que allí vivían fueron trasladados y otros simplemente huyeron. Pero hay dos que han decidido no abandonar el lugar. Una majestuosa leona descendiente de un linaje de reconocido prestigio y su fiel escudero, Osopardo, siguen allí.

El minizoo fue el antecesor de esta atracción. Un edifico de hormigón que albergaba diversidad de animales (lobos, leones, grullas, águilas. El parque pretendía atraer a un público diverso (adulto e infantil).

Las plantas crecen libremente por todo el parque pero en este lugar de efecto invernadero, la vegetación ha mutado de tal manera que se han generado innumerables especies y algunas con la suficiente autonomía y movilidad como para apropiarse del lugar. Así que es el hogar de acogida de todas aquellos híbridos y mutaciones que no encuentran su lugar entre la vegetación tradicional.

Esta Selva Interior fue en otro tiempo un lujoso restaurante que funcionaba de forma autónoma y al que se podía acceder desde el parque o sin entrar en él.

Los recuerdos fluyen más en las alturas. La Torre de los Recuerdos es el lugar perfecto para recuperar maravillosos recuerdos que han quedado atrapados en la memoria y para abandonar evocaciones que se quieren olvidar. El peligro de acudir demasiadas veces a este lugar es quedar atrapado por el hechizo de la nostalgia.

Las Torre de los Recuerdos es en lo que han derivado las oficinas del parque. Las oficinas desde las que como una torre vigía, se puede dirigir el parque.